Año nuevo, impuestos nuevos

No fumo. Soy un borracho. Además, para romper estereotipos, casi siempre miento. Soy un mentiroso compulsivo. Soy adicto a cuanto me permito yo o mi cuerpo: al juego, al hachís, al sexo. Probablemente, soy uno de los prototipos de bohemien del siglo XXI, tan joven y tan gastado. De forma tan innecesaria como estúpida. No me arrepiento.

«Año nuevo, impuestos nuevos», diría alguien medianamente avispado. Uno de esos que tienen demasiada sesera como para aguantar constantemente el peso del mundo. Me imagino la muerte de una diminuta y brillante neurona tras otra: las imagino ahogándose en silencio bajo una enorme ola dorada, entre humo y comida precocinada, falta de ejercicio, horarios alterados, cabezas trastocadas. Jamás escribiremos grandes historias de amor ni honor, somos esclavos de un sistema tan simple como corrupto; tanto, que la mayoría de nosotros no creemos que pueda ser cierto. Nos hemos acostumbrado a aumentos anuales en el transporte, la luz, el agua, el gas, la gasolina…

Enhorabuena. La sociedad ha conseguido no sorprenderme: es algo más difícil de lo que parece. El estado se ha convertido en el mejor de los timadores, tan simple como eficiente, pero me niego a intentar abrir los ojos a nadie: no soy un socialista. Soy un alcohólico en potencia, un payaso, un ser sensible, amante de todo lo puro y bueno que resta incorruptible —y nada de eso es humano—. No seré yo quien intente liberar al país del 1,2% destinado a I+D, un nefasto sistema educativo que rehúye la competitividad o un continuo acoso a la pequeña y mediana empresa. Soy un drogadicto, un drogadicto y un alcohólico.

No me importa la hipoteca del prójimo ni su mujer; yo antes tenía sexo ocasional, cada vez menos. Auguro que la progresión ascenderá de nuevo. Es todo lo que me interesa: mi mujer, mis mascotas, mis drogas.

Y sé por dónde va. Me intenta juzgar. Cada línea es una nueva idea preconcebida. Que le jodan. Si tanto le molesta mi prosa, omita estos breves párrafos. Yo quería ser humorista, pero el sentido del humor macabro del mundo me asusta. En resumidas cuentas, todo sigue igual, excepto un poco más caro.

Feliz 2011.

Un comentario en “Año nuevo, impuestos nuevos

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