La habitación equivocada de R’yleh

WTF?! “¿Qué es esto?” ¡Vuelve a la entrada principal, muggle!

Aviso: esto podría ofender… a alguien. Decidí escribirlo porque me sentía culpable del retraso de mi cómic In the pit. Consideradlo como un agradecimiento a vuestra enorme paciencia.

En lo que se refiere a juegos de rol, yo era como uno de esos globos de color naranja dentro de una lámpara de lava. Durante una temporada solía ganar flotabilidad, y me elevaba bien alto; pero una y otra vez acababa perdiendo calor y me hundía de nuevo, de vuelta a la mesa de juego. Los últimos meses de mi vida habían sido testigo de un montón de citas con chicas; de hecho, había estaba indeciso entre una morena bastante guapa e inteligente, y una pelirroja bastante trastornada.

Como la mayoría de los hombres hubieran hecho, me fui con la pelirroja alocada, y acabó en desastre. Un desastre muy sexy, pero un desastre al fin y al cabo.

Con mi ego herido, regresé al mundo de los orcos sedientos de sangre y de los enanos de mirada aviesa. Regresé al apartamento de El Pervertido.

Yo: “Guau… vaya sorpresa, enterarme de que vosotros dos estáis compartiendo piso.”

El Pervertido: “No podía permitirme pagar la renta de este sitio yo solo.”

Pájaro de cuco en un universo paralelo
(1) Los parakeet mirrors son esos espejos que se ponen en las jaulas de los periquitos para que los animales piensen que hay otro pájaro con ellos, y jueguen con su reflejo. (Pero esta imagen de un universo paralelo mola más.)

El Disgusto: “Bueno, yo tenía que largarme a toda leche del sótano de mis padres… consiguieron una orden judicial.”

Yo: “Ya veo.”

El Capullo: “Pero… ¿no es un poco incómodo?”

El Pervertido: “¿El qué?”

Johnny Tangente: “¿Sabéis? Esto me recuerda a una historia muy interesante sobre el espejo de un periquito…” (1)

El Gordito: “Creo que El Capullo tiene curiosidad por saber por qué no estás preocupado o enfadado por el hecho de que tu querida Asenath se empaló en una ocasión en el miembro erecto y candente de El Disgusto.”

El Capullo: “¿Cómo? Creía que se trataba de su pene.”

El Disgusto: “Creo que somos lo suficientemente maduros como para dejar eso en el pasado.”

El Pervertido: “Si acaso, todo ese incidente nos ha hecho más amigos que antes.”

Yo: “Cuando le hablo de vosotros a mi psicólogo, no se cree nada.”

Johnny Tangente: “…y nadie sabe cómo murió Melocotoncito. ¿Se debió a causas naturales, o acaso el espejo le causó algún tipo de bulimia para periquitos?”

Rifts (Juego de rol)
(2) Rifts es un juego de rol escrito por Kevin Simbieda y publicado por Palladium en 1990. La premisa es que, tras un cataclismo nuclear, se abren enormes rasgaduras en el tejido espacio-temporal de las que empiezan a salir un buen número de seres procedentes de otras dimensiones. El resultado es que la Tierra se convierte en un enorme campo de batalla, llenos de seres superpoderosos (por ejemplo, los personajes jugadores). Como todo lo que lleva el sello de Palladium, Rifts levanta pasiones (tanto positivas como negativas) allá por donde pasa…

El Gordito: “Bueno, vale ya de chorradas. Aquí está mi personaje de Rifts. Es un hombre-lobo aparentemente inofensivo con problemas de autoestima, y un diploma en cosmetología.” (2)

El Pervertido: “Bueno, la verdad es que no habrá partida de Rifts esta noche.”

Yo: “¿Qué? ¡Hemos estado planeando esto durante toda la semana!”

El Capullo: “Quizá sea mejor así, he oído que jugar a Rifts causa traumatismos en los ojos.”

El Pervertido: “Bueno, lo siento, pero he estado yendo de bar en bar toda la semana, y no tuve tiempo de preparar nada.”

Johnny Tangente: “¿Sabéis? He encontrado este juego en la web que combina las partidas de Vampiro en vivo con el karaoke.”

El Capullo: “¿Qué es la web?”

Johnny Tangente: “La world wide web.”

El Capullo: “¿Qué?”

Yo: “Ah, te refieres a esa cosa de la que he oido hablar, Internet.”

El Capullo: “¿Qué?”

Johnny Tangente: “Sí, Internet… millones de ordenadores hablando los unos con los otros e intercambiando información.”

El Gordito: “No creo que sea gran cosa. Probablemente la prohibirán y cerrarán en una vorágine de rabia y demandas legales.”

Yo: “A ver si me he enterado bien. ¿No hiciste ni una página de preparación para tu partida porque estabas demasiado ocupado intentando echar un polvo?”

El Pervertido: “En una palabra, sí.”

Johnny Tangente: “¿Qué tal te fue? Realmente me gustaría sab… ¡Mirad! ¡Algo brillante!”

El Pervertido: “No estoy teniendo mucha suerte últimamente trayendo chicas a casa. Creo que a la mayoría de las tías las intimida unas polla grande.”

Fry (dudando)
(3) Un nuevo juego de palabras intraducible. En la historia original, “una polla grande” es “a big dick“… que también se puede traducir por “un gran capullo”.

Yo: “Bueno, no tienes por qué presentarles a El Disgusto.” (3)

El Disgusto: “Tienes suerte de que el Palo del Dolor esté sujetando una ventana.”

El Capullo: “¿Y qué vamos a hacer ahora? Tenemos todos los trastos de jugar y ningún sitio al que ir.”

El Pervertido: “Bueno, por suerte El Disgusto ha estado trabajando en una campaña para D&D.”

Yo: “¿El Disgusto quiere hacer de máster?”

El Capullo: “Ahora quiero hacer yo de máster.”

El Disgusto: “Tengo una gran idea para un escenario, tíos.”

El Gordito: “No me apetece. Nuestro último escenario incluyó sostener la vaina de la espada de nosequé PNJ ninja mientras él luchaba contra Raistlin.” (4)

El Disgusto: “El tema era que vuestros personajes tenían que demostrar ser dignos de sostener la vaina de la espada de Shinobi. Hay gente que ha muerto por conseguir ese honor. Además, este escenario será muy diferente.”

Yo: “Ya sabes que diferente no significa mejor.”

El Pervertido: “Oh, venga ya. Estamos todos aquí, ¿no? Y no perdemos nada por jugar, ¿no?”

Yo: “Vale. Pásame el Manual del Jugador y me haré un personaje.”

Johnny Tangente: “¿Manual del Jugador? ¡Creía que íbamos a jugar a Rifts!”

Raistlin Majere
(4) Raistlin Majere, un mago creado por Margaret Weis y Tracy Hickman para las novelas de la Dragonlance.

Cada uno nos hicimos un personaje y nos pusimos a jugar. El Disgusto no nos encarriló de la manera habitual, más bien fue avergonzando a los personajes para que siguieran el escenario. Si alguno de los jugadores sugería hacer algo que era distinto de lo que él había planeado, se ponía a burlarse y poner los ojos en blanco hasta que desistías en el intento.

No pasó mucho rato hasta que alquilamos un barco con rumbo a la aventura y a la humillación.

El Capullo: “La verdad es que tuvimos mucha suerte de coincidir todos en aquella taberna.”

Yo: “Sí…”

El Gordito: “Fue especialmente afortunado que nos encontráramos con ese anciano gruñón y su mapa.”

Yo: “Sí… y sobre todo la manera en que pagó nuestros servicios para que saqueáramos los tesoros del templo de unos sacerdotes, en una isla en medio de ninguna parte.”

Johnny Tangente: “Esta premisa me recuerda a todas y cada una de las películas de fantasía que he visto… y al mismo tiempo no me recuerda a ninguna en concreto.”

Yo: “Bienvenido al mundo de D&D.”

El Pervertido: “Mi personaje le paga al grumete para que mantenga la boca cerrada, y luego camina hasta la proa del barco para inhalar el fresco aire marino.”

El Capullo: “Me gustaría que hubiésemos encontrado otro barco que alquilar.”

El Gordito: “¿Por qué? Esta tripulación parece ser muy capaz.”

El Capullo: “Es que no entiendo por qué este universo de juego tiene barcos en los que toda la tripulación son fetichistas del cuero y del sadomaso.”

El Disgusto: “Saqué la idea de un tipo con el que trabajo.”

El Pervertido: “¿Ese tal Goodkind?”

Terry Goodkind - La espada de la verdad (portada)
(5) Terry Goodkind es un autor de literatura fantástica, cuyo particular estilo ya se mencionó en la historia número diez.

El Disgusto: “Sí, Terry.” (5)

El Pervertido: “Está un poco grillado, ya sabes.”

El Disgusto: “Bastante.”

El Capullo: “Uf. ¿Podemos volver a la partida, por favor?”

El Pervertido: “Tras limpiar su jergón, mi personaje se huele el dedo.”

Yo: “Tío, no te entiendo. No haces más que soltar comentarios despectivos sobre los gays, no dejaste que un jugador nuevo se uniera al grupo porque creías que podía ser gay…”

El Pervertido: “¿Y qué?”

Yo: “Y ahora vas e interpretas a un personaje con tendencias homosexuales.”

El Disgusto: “¡Oye, espera un segundo, Ab3! El personaje de El Pervertido, Korman Paquetedorado, es muchas cosas, ¡pero NO es gay!”

El Pervertido: “Pero, gracias a Dios, el grumete sí lo es.”

El Capullo: “¿Hemos llegado ya?”

La travesía marítima estuvo plagada de combates y de azotainas ocasionales. Cuando nos acercábamos a la isla, que era nuestro objetivo, sufrimos nuestro asalto más devastador, y nuestra primera baja.

Yo: “¿Acua-ninjas?”

El Disgusto: “El azote de los siete mares.”

Yo: “¿Acua-ninjas montando en el lomo de una ballena?”

El Disgusto: “Os exigen que os rindáis y que os preparéis para ser abordados.”

El Capullo: “¿Acaso este barco guarda algún tesoro?”

El Gordito: “¿El grumete cuenta?”

El Pervertido: “Sólo hasta diez.”

Johnny Tangente: “Mi personaje se pone su armadura de placas y salta por la borda. ¿Qué posibilidades tengo de matar a la ballena de un sólo golpe?”

Yo: “¿Eres consciente de que estamos jugando a D&D?”

El Disgusto: “Tu personaje se hunde hasta el fondo del océano como una roca envuelta en otra roca.”

Johnny Tangente: “¡Pero si tengo fuerza 18/00! No, espera, eso era en la partida que jugué en el instituto. Oh, bueno…”

(Los dados ruedan por la mesa.)

Yo: “Por fin están todos muertos.”

El Capullo: “¿Hay algún clérigo a bordo?”

El Pervertido: “Limítate a echarle agua del mar a las heridas.”

El Gordito: “Usualmente no saquearía los cadáveres de los enemigos, pero como son de alineamiento maligno y yo soy bueno, no hay problema.”

El Disgusto: “Cuando tiráis de las capuchas ninja de color verde lima, veis que sus caras son… ¡como esta!”

Profundos (H.P. Lovecraft)
Erol Otus es un artista que ha trabajado en muchos campos; es un viejo conocido de los roleros de pro gracias a su trabajo en los manuales y suplementos de D&D (en los tiempos de TSR, no de Wizards of the Coast), pero también hacía ilustraciones para la difunta compañía de juegos de ordenador Microprose, por ejemplo. Y creo que también diseñaba miniaturas.
En cuanto a los profundos, son criaturas salidas de la enfermiza mente de H.P. Lovecraft y, obviamente, parte de los Mitos de Cthulhu.

Yo: “Huh… eso es un dibujo de Erol Otus representando a un Profundo.” (6)

El Disgusto: “Y ese es el aspecto que tienen.”

Yo: “Vale.”

El Capullo: “¡Vamos a la isla!”

Johnny Tangente: “¿Y qué pasa con mi personaje?”

El Disgusto: “Está muerto y los peces se están comiendo sus ojos.”

Johnny Tangente: “Oh. ¿Te importa si juego con tu PlayStation y leo unos cuantos cómics mientras escucho tus discos de los Night Rangers?”

El Disgusto: “Claro, lo que quieras. Ahora estás muerto para mí.”

Los personajes supervivientes llegaron a la isla y se pusieron a buscar ese gran tesoro para el misterioso anciano. Por mi parte, yo creía que simplemente debíamos quedarnos con el tesoro, pero el anciano había prometido darnos el Ojo Sagrado de Timor como recompensa, ¿y qué jugador de rol que se precie no querría tener uno? (7)

El Capullo: “Tío, los edificios de este sitio tienen una pinta muy rara.”

El Gordito: “Sí, es casi como si los arquitectos no estuviesen restringidos por las leyes de nuestro universo.”

Yo: “Esto me da mala espina.”

El Pervertido: “Mi personaje está listo para cualquier cosa.”

El Capullo: “Con un paquete como ese, no me extraña.”

Johnny Tangente: “¿Por qué lo llaman paquete? No es que se mande a ningún lado.”

Todos los demás: “¡Cállate!”

El Disgusto: “Vuestro objetivo está a la vista. El Gran Depósito se distingue del resto de los extraños edificios, pero, aun así, se mezcla bien con ellos, como un ninja en una comunidad de amish. El Gran Depósito mide 30 metros de alto, y tiene la forma del Coliseo romano, más o menos, pero está hecho de piedra verdosa.”

Mazes and Monsters (Rona Jaffe)
(7) El Ojo Sagrado de Timor es… bueno, la verdad es que no sé lo que es. Pero sí sé de dónde sale la referencia: en la película Mazes and Monsters, Tom Hanks era su guardián.
La siguiente pregunta es, lógicamente, ¿qué es Mazes and Monsters?
Mazes and Monsters es una novela de Rona Jaffe que fue adaptada al cine en 1982 por un tal Steven Hilliard Stern. Como podéis imaginar por el título, los juegos de rol eran una parte central del argumento, aunque no eran plasmados de una manera positiva precisamente. De hecho la historia va de cómo el rol pervierte, retuerce y reconcome la frágil mente del personaje de Tom Hanks, que se vuelve majara hasta el punto de ser incapaz de distinguir entre realidad y ficción, y poner en peligro tanto su vida como la de sus amigos.
En fin, un bochorno de cinta nacida de la paranoia anti-D&D que se desató a principios de los ochenta., Aunque probablemente sea divertida de ver, por aquello de que los esperpentos siempre son graciosos.

Yo: “Nos acercamos.”

El Disgusto: “El terreno es blando y pantanoso…”

El Pervertido: “¡Como la entrepierna de mi ex novia!”

El Disgusto: “Muy bueno.”

El Gordito: “¿Por qué os estáis metiendo con Asenath todo el rato? Su único crimen fue amar demasiado. ¿Cómo podéis despreciar tanto a una mujer que una vez entregó su cuerpo a la insistencia incólume de vuestros miembros viriles?”

Yo: “…debo… taponar… oídos… con… dados…”

El Capullo: “Pero tiene razón, ¿por qué la odiáis ahora?”

El Pervertido: “Es una guarra de nivel 12 y por lo que a mí respecta se puede pudrir como un zombi.”

El Disgusto: “Sí, se tiraría a cualquiera… ¡incluso a Ab3!”

Yo: “¡Oye!”

El Gordito: “Es algo curioso. ¿Por qué, cuando un hombre tiene muchas parejas sexuales es considerado como un potente semental, pero cuando una mujer tiene un pasado sexual, es una guarra?”

Yo: “Hombres más importantes que tú se han hecho esa misma pregunta.”

El Capullo: “Como Kevin Smith.” (8)

El Pervertido: “Mira, simplemente me cansé de ella, ¿vale?”

El Disgusto: “Además, los hombres son como ballestas y las mujeres son como dianas. Una diana no necesita practicar.”

Yo: “Así que, ¿con quién deberíais practicar vosotros, pequeños arqueros?”

Johnny Tangente: “¿El grumete?”

Yo: “¿Qué?”

Johnny Tangente: “Esa fue una gran película.” (9)

Chasing Amy - Kevin Smith
(8) Ciertamente. De hecho ese era uno de los ejes en torno a los cuales giraba el argumento de la película de Kevin Smith Persiguiendo a Amy, que por cierto es muy recomendable.

Unos cuantos encuentros aleatorios más tarde, nuestros personajes llegaron al Gran Depósito. No había ninguna entrada, ni ventanas, ni puertas secretas, así que lanzamos nuestras cuerdas con garfios. Y escalamos las paredes.

El Disgusto: “De pronto un gran rugido resuena en el aire. La peste a aguas estancadas empeora.”

Yo: “Miro alrededor para ver de qué se trata.”

El Disgusto: “De repente, ves a esta criatura de cien metros de alto, saliendo de una de las extrañas torres.”

Yo: “¡Eso es un dibujo de Cthulhu de Erol Otus!” (10)

El Capullo: “¿Estamos en R’yleh?” (11)

El Gordito: “Eso explica los ninjas de color verde lima. Ahora todo tiene sentido.”

Yo: “No, no lo tiene. A ver si me estoy enterando bien… ¿Estás usando la primera edición de Deidades y Semidioses como manual de monstruos?” (12)

El Disgusto: “Ajá.”

El Pervertido: “¡Y estamos colgando aquí, a quince metros del suelo, como una cadena de bolas ben-wa humanas!” (13)

Yo: “Y Lovecraft creía que sabía lo que era el verdadero terror…”

El Pervertido: “¡Trepamos más rápido!”

El grumete (The Cabin Boy, 1994)
(9) “Grumete” en inglés se dice “cabin boy“. La película a la que se refiere Johnny es esa de arriba, protagonizada por Chris Elliot en 1994. No la he visto, pero Elliot es uno de esos actores que me hacen reír casi sin intentarlo (¿quién no le recuerda como el adorable Chris Peterson en la desternillante serie Búscate la Vida?), así que tendré que buscarla un día de estos…

(Varias tiradas de dados furiosas y desesperadas después…)

El Capullo: “¿Cómo es que hay cera de oreja en mi d20?”

El Disgusto: “Todos conseguís alcanzar lo alto de la pared. El borde del Gran Depósito mide unos tres metros de ancho. El interior es hueco y sucio.”

Yo: “¿Como tu cráneo?”

El Disgusto: “Ten cuidado o tendrás que tirar Salvación contra Hostias.”

El Capullo: “Se está acercando.”

El Gordito: “¿Qué vamos a hacer?”

El Disgusto: “Bom. Bom. Bom. Bom. Bom.”

El Pervertido: “Debemos descolgarnos por la pared hacia el interior del edificio.”

El Capullo: “¡Aseguro la cuerda en el borde y empiezo a descolgarme!”

El Disgusto: “Cada uno de vosotros alcanza el fondo antes de que os pueda ver. Os encontráis metidos hasta el tobillo en agua sucia.”

El Gordito: “Mi enano llora de alivio.”

El Disgusto: “Bom. Bom. Bom. Bom. Bom. El suelo tiembla bajo vuestros pies. Una sombra oscura cae sobre el edificio, que tiene forma de cuenco.”

El Capullo: “Nos escondemos rápidamente.”

Yo: “¿Has dicho… con forma de cuenco?”

El Disgusto: “Sí.”

El Pervertido: “¿Qué te pasa, Ab3? Estás temblando.”

El Disgusto: “La oscuridad se hace más profunda, recortando la silueta del Gran Primigenio. Cthulhu está justo encima de vosotros ahora.”

Cthulhu (Erol Otus)
(10) Como este. Un Cthulhu, de Erol Otus, que siempre fue bastante aficionado a ilustrar monstruos.

Yo: “Dios mío… esta vez te has superado a ti mismo, El Disgusto.”

El Gordito: “En el nombre de Timothy Bradstreet, ¿qué está pasando aquí?” (14)

Yo: “Estamos en su retrete. Estamos en el retrete de Cthulhu.”

El Disgusto: “Las verdes y gelatinosas nalgas del Gran Cthulhu tapan el borde del Gran Depósito. Escucháis un asqueroso sonido como de algo que se derrama.”

Todo el mundo: “¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!”

No puedo describir lo que ocurrió después. Algunas cosas no deberían contarse. No hay palabras para tales abismos de aterradora e inmemorial demencia, para tales contradicciones éldricas de equilibrio de juego, cortesía rolera y orden cósmico. Digamos, simplemente, que espero no volver a escuchar o leer el término “Pólipo Volador”. (15)

La semana siguiente jugamos todos a Rifts, y sólo por si acaso, llevamos gafas protectoras.


Referencias y notas al pie

(11) Según la mitología de Lovecraft, la isla de Ryleh está en la actualidad sumergida en el fondo del océano Pacífico. Y en ella, el Gran Dios Cthulhu duerme y descansa, esperando su terrorífico retorno cuando las estrellas estén en la posición correcta.

(12) En la traducción original: “Deities & Demigods fue un suplemento para la primera edición de D&D (recientemente remozado y puesto al día para la tercera) que aportaba un nuevo panteón de dioses con los que jugar, incluyendo sus estadísticas roleras (atributos, habilidades y demás). Entre ellos se encontraban algunos dioses de los Mitos de Cthulhu (que son de dominio público) y algunos del multiverso de Michael Moorcock (con permiso del autor).

A mitad de la impresión del libro tuvieron que parar máquinas porque Chaosium (que estaba trabajando en el lanzamiento de La Llamada de Cthulhu y, más adelante, Stormbringer) les dijeron que vaya morro y tal. Ambas partes se sentaron a hablar del tema, y finalmente la impresión continuó, incluyendo en el libro una nota que agradecía a Chaosium su colaboración, comprensión y apoyo (no sé, por alguna razón me suena a hipocresía pura).

Para cuando llegó el momento de lanzar nuevas ediciones de Deities & Demigods tanto La Llamada de Cthulhu como Stormbringer estaban ya en las tiendas, y TSR decidió no incluir los dioses de las mitologías lovecraftianas o moorcockienses para no promocionar la competencia.”

Solo recordar que, en 2015-2016, salió la quinta edición de reglas de D&D, así que algunas de las notas que he recuperado de las traducciones antiguas pueden estar “pelín” desfasadas; tenedlo presente.

(13) Las bolas ben-wa, o “bolas chinas” son… eh… ese juguete erótico para mujeres que consiste en un par de bolas metálicas que… tal y cual… y esto y lo otro. ¿Entendido?

(14) Tim Bradstreet es un artista cuya obra puede encontrarse tanto en cómics (especialmente los de ambientación oscura como Hellblazer o Punisher) como en juegos de rol (muchos y muy variados, aunque su trabajo en Vampiro: La Mascarada es probablemente el más conocido).

(15) Los pólipos volantes son, una vez más, criaturas de los Mitos de Cthulhu… aunque no creo que Lovecraft se los imaginara en este contexto.


La traducción corresponde al texto The Wrong Room In Ryleh de Al Bruno III (Ab3), realizada por Jorge Prieto (a.k.a. Reverendo) y recuperada de Archive.org.

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