‘La voluntat d’un poble’ y el país de las maravillas

“No quiero caminar entre locos”, dijo Alicia.

“Oh, no puedes hacer nada”, le respondió el gato, “todos estamos locos aquí”.

—¡Crisis!

—¡Estado represor! ¡Cabronazos!

La rueda se enlentece.

—¡Huelga! ¡Zafarrancho de combate!

—¡A cortar cabezas!

—¡Freeeeena! Tira un poco de alpiste a los pájaros.

—¿Qué toca?

—Hoy, promesas vacías; mañana, independencia y echarle la culpa al campesino andaluz.

Esto va así: el andaluz le cae como el culo al madrileño, el madrileño al catalán y el catalán quiere ahora pegar un portazo. Pero, ¿qué catalán? ¿El catalán ciudadano o el político?

Otra vez con la misma cantinela. Esta vez me ha cogido un poco lejos, aunque  por ello me he esforzado MÁS (¿cansados de esta clase de chistes, eh?) en mantenerme informado. Como está claro que no hay forma de ser un antisistema de esos y que te dejen en paz, ni tan siquiera de moldear conciencias, poco a poco, en la sombra, vengo a tocar un poco los huevos.

En primer lugar, respecto a las elecciones, al president Artur Mas le va de coña que su culpa se difumine entre un grupo más heterogéneo de políticos. En esta misma dirección, me parece muy lícito que el resto de partidos intenten dejarle con el culo al aire, en la medida en que el elaborado plan del dirigente de CIU se lo permite.

Seguidamente, me pregunto si esta oleada imparable de conciencias inflamadas ha reparado en la necesidad de meditar sobre las diferencias entre formar parte de un estado federal y ser un estado independiente. La voluntat d’un poble desea una cultura propia, una vivienda digna y un trabajo con futuro, lo cual no difiere mucho de lo que quiere cualquier hijo de vecino, aquí y en la China popular, como diría un ilustre catalán —si coloco político al lado del término ilustre, el corrector del Word me dice no sé qué.

¿Quién ha engañado a toda esta gente? ¿Nadie repara en qué ocurrirá con las personas que han cotizado toda su vida laboral en el sistema económico español? ¿Y qué planes hay para fomentar que muchas de las empresas asentadas en Cataluña no pongan pies en polvorosa? ¿Quién se ha tragao eso de que Cataluña sin España puede funcionar? ¡Sin España quizá sí, pero no sin las empresas españolas! Quizá sería cuestión de preguntarse por todos esos huecos que han quedado aquí y allá, porque no estoy muy convencido de que lo que pretende el sistema sea lo mismo que quieren ver los catalanes. ¡Quizá incluso tiene buena intención! El problema es que está acostumbrado a darnos por culo, no a mirarnos a la cara, ni tan siquiera en campaña electoral.

Charslton Heston abriendo las aguas del Mar Muerto... ¡Eh! ¡Espera!
Charslton Heston abriendo las aguas del Mar Muerto… ¡Eh! ¡Espera!

No confundamos miedo con sensatez, ni fe ciega con gilipollez. Yo sé lo que quiere el político catalán, por algo se siente europeo y no español. ¿Será por sus semejanzas con croatas, griegos y chipriotas, verdad? Señores mucho más cercanos y campechanos que su tío de Valladolid y la tía Encarni.

Esperen. Si buscas “Si Cataluña se independiza…” lo que más interesa a la voluntat del poble (y al resto de España) es qué leches pasará con el F.C. Barcelona. ¿Dónde vamos, catalanes? ¡Si para país de pandereta ya tenéis España!

Tocad los huevos, porque es lo único que nos queda. Pero informaos un poco, coño. Si no luego os gritan que hay que boicotear a la poligonera de Aída y no sabéis ni por qué. Así es como uno se convierte en aquello que pretendía atacar.

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