Planteamientos éticos en la ciencia ficción (I)

Hace unos meses me salió un artículo de lo más chorra que presentaba teorías conspiratorias sobre androides y cíborgs basado, principalmente, en la ciencia ficción. Estuve desvariando un par de horas sobre robótica, ética y teorías posthumanistas, de la mano de películas clásicas como apuestas españolas más modestas, como Eva (2011), o de series clásicas como Battlestar Galactica (2003). A estas, podríamos sumarles In time (2011).

In time (2011), extracto de Wikipedia:

En el año 2161, el gen del envejecimiento humano ha sido desactivado. Al cumplir los veinticinco años, las personas dejan de envejecer, pero sólo tienen un año de vida. Transcurrido ese año, mueren de un ataque cardíaco a menos que «ganen» tiempo y rellenen con él sus «relojes de vida», que llevan la cuenta regresiva […]  en sus antebrazos izquierdos.

In time (2011)
In time (2011), con Amanda Seyfried y Justin Timberlake.

En In time (2011) puede apreciarse ese punto de inflexión hipotético en el que la tecnología y la ciencia otorgan una serie de ventajas evolutivas o mejoras biológicas. Sin embargo, estas mejoras pueden traer consecuencias imprevistas sin la previsión y el control adecuados, como pueden ser la escasez de recursos naturales, un sistema económico o social desigual e, incluso, la posibilidad de facilitar la codicia inherente en el ser humano.

Por otra parte, la película en sí, simplemente utiliza los años (el tiempo de vida) como otro bien de consumo; establece la mayoría de edad para este proceso en los 25 y, a partir de ese momento, las personas tienen que trabajar para vivir (¿os suena?).

Cada individuo cuenta con un año de vida a partir de entonces y, si no existe esa “ganancia” periódica de tiempo, el sistema integrado en su organismo provoca un ataque cardíaco. En otras palabras, aquí el tiempo es lo más parecido al dinero, lo que por otra parte y, por ende, el poder adquisitivo asegura una larga (o eterna) y próspera vida.

La trama resulta algo lineal, pero cumple a todos los niveles. Quizá destaca a) la importancia de una posición socio-económica buena para alcanzar o mantenerse en lo alto del sistema, como ocurre en la actualidad, y poder alcanzar los medios y las ventajas tecnológicas y científicas, b) la necesidad de que en un sistema capitalista (del tipo que sea, aquí, por ejemplo, se mercantiliza la vida humana) unos sufran en guetos para que otros puedan vivir en grandes mansiones con todos los lujos y c) el valor de aprovechar la vida o devaluar la propia existencia.

¿De qué va esto?

Si no terminas de entender a qué viene esta entrada, echa un vistazo a Posthumanismo y tecnología.

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