Libros que hay que leer

Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído.

Jorge Luis Borges

Dostoievski
Fiódor Dostoievski, a quien se le veía el cartón.

Hoy hace cien años que nació Albert Camus, y me parece excusa suficiente para redactar la entrada que viene a continuación. Si la lectura les parece una actividad del todo frívola, quizá sea momento de plantearse qué lee usted, qué lee la gente y qué puede leer; pues no seré el único que les diga que la literatura es un placer y que los buenos libros inhiben, emocionan, crean adicción, instruyen y envejecen con dignidad. Por su parte, a mi parecer, los malos parecen vagar entre el pasatiempo y la pérdida de tiempo.

Valle-Inclán pelazo
Valle-Inclán, escritor que conservaba “pelazo” y barba.

Quizá el único problema, como ocurre con cualquier otra afición, es que tenemos un lapso concreto para leer y, a la par, somos más conscientes de ello a causa del esfuerzo intelectual que supone. Entonces, como en todos lados, hay optimistas y hay pesimistas realistas. Aquí, los optimistas te dirán que no hay un libro que no enseñe algo, por el contrario, los pesimistas  realistas te aconsejarán que te centres en los buenos productos y que no seas aventuro(a), porque tu tiempo de lectura se limita, como mucho, a unos cuantos lustros.

Al final, cada cual aguanta su vela, así que lo que lea el resto a mí plim. No obstante, de vez en cuando, algún individuo o alguna “individua” me piden que les recomiende algo. Yo siempre tiro por lo clásico y, a menudo, eso no gusta, ¿pero qué mejor forma de no equivocarse?

  1. Clásicos: La Biblia, El Corán y La Torá; también la Ilíada y la Odisea. Desde la tradición oral, la figura de Homero recoge el mayor relato del mundo antiguo mientras que  los libros más sagrados de la Historia (con la hache mayúscula, como decía Perec) recopilan historias y enseñanzas básicas, cuyo patrimonio abarca varios siglos.
  2. Los cuentos del grial, de Chrétien de Troyes, que le da mil vueltas al Roman de la Rose como paradigma de la gesta y del mundo caballeresco.
  3. La Divina Comedia de Dante, como exponente de la transición entre el mundo medieval y el renacentista; una obra maestra de la literatura universal.
  4. El ingenioso hidalgo don Quijote, de Miguel de Cervantes, donde el amor cortés y la caballería se convierten en la visión de un loco en la modernidad.
  5. Los Ensayos de Michel de Montaigne para entender al hombre.
  6. Madame Bovary (Gustave Flaubert), En busca del tiempo perdido (Marcel Proust) y El extranjero (Albert Camus) para entender Europa; quizá también La montaña mágica, de Thomas Mann.
  7. Memorias de la Casa Muerta y Anna Karénina para entender el Bloque del Este.
  8. Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckelberry Finn, como punto de partida de la literatura americana.
  9. El Ulises de Joyce para amar la escritura.
  10. Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez; o Ficciones de J.L. Borges, o Rayuela, de Cortázar. 

Y muchos más. Muchísimos.

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