Cuando el Che no era el Che

El otro día vi Diarios de motocicleta (Walter Salles, 2004), que explica la historia de cuando el Che no era el Che. O sea, cuando todavía no era un revolucionario. Hay tres cosas que llaman la atención en este filme. La primera, el viaje como fin en sí mismo, que no se comprende ahora, y mucho menos hace setenta años en Latinoamérica. La segunda, el enfoque, el entendimiento y el crecimiento interior fruto de una situación externa, que provoca la tercera: el acto; para Fidel, la liberación de Cuba; para Ernesto Guevara, la unificación de los países sudamericanos.

Después, todo ello entraña otras problemáticas: ¿qué hacemos cuando triunfe la revolución? ¿Qué es peor, la revolución que no pudo ser o la revolución que venció y quedó sin enemigo al que combatir? Cuando nosotros somos el sistema, la rueda vuelve a empezar a girar. Eso bien lo saben en Cuba. Más tarde, vi el biopic con el que Benicio del Toro traza la figura del Che, de Cuba a Bolivia, y de Bolivia al cielo, podría decirse.

Pero todo ello, la guerra de guerrillas, la insurrección popular, la injusticia, los modelos antiguos, y también los nuevos —si los hubiere—, todo subyace aquí a causa de dos cuestiones. Una, la regeneración política española (e incluso europea), pues ¿qué será de nosotros, de nuestros futuros hijos y de la gente que nos precede si el sistema continúa igual? Y, por otro lado, ¿qué haremos si los nuevos partidos triunfan sin un verdadero ideal? Dos, ahora que preferimos una lucha pasiva en lugar de una guerra de guerrillas que intente auparnos hacia la insurrección popular; ahora que todos somos Gandhis muy descafeinados, ¿podríamos defender nuestros derechos? ¿Pondríamos a carne de nuestra carne para defender nuestras libertades más básicas? ¿Nos atreveríamos a defender o incluso a atacar a un gobierno que nos ha arrebatado nuestra independencia? ¿Lo haríamos siquiera con un invasor enemigo?

En la medida en que no nos hacemos todas estas preguntas, el sistema se retroalimenta. Y eso, no siempre significa que se asentará por siempre, sino que quizá alguien empezará por lanzarse al monte.

Che Guevara
Imagen del Che Guevara, tomada por el fotógrafo cubano Alberto Korda el 5 de marzo de 1960.
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