.44

La perra se mantiene unos segundos en pie antes de ceder de nuevo a la gravedad y derribarse contra el suelo: pobre cosa. Yo fumo mientras espero, acariciando el .44 del bolsillo delante de un gordo poli sureño en medio del desierto, pero él no desconfía ni cava una zanja para mi culo. Observo por el retrovisor cómo deja escapar la vida.

Susan sale del 7-Eleven, con seis cervezas y una botella de whisky. Este viaje parece un libro de Bukowski, divertido y sin sentido, pero siempre hay un coño interesante que se te acerca, aunque sea para escupirte.

Ahora podríamos preguntarnos dónde estamos o hacia dónde nos dirigimos. ¿Crees que no lo sé? Vamos hacia delante, riéndonos de todos aquellos que quedan atrás, dando gas. Repetimos los pasos: bebemos, reímos, follamos; nos creemos poetas y proclamamos que Kerouac era un imbécil por reventarse el hígado. Clavo el pie en el acelerador mientras quemo la vida, igual que ellos.

Fotografía original de Gabriel Millos: https://www.flickr.com/photos/29198100@N00/

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