¿En qué cree Tyler Durden? (II)

Tyler Durden y el anarquismo

Cualquiera que niegue la autoridad y luche contra ella es un anarquista.

Sébastien Faure

Por otra parte, Tyler no cree que la sociedad y el juego político-social sean buenos. Todo lo contrario. El personaje alude en reiteradas ocasiones a los problemas de la sociedad moderna, entre los que se encuentra el capitalismo, el consumismo extremo, el corporativismo y la supremacía del poder financiero por encima del poder político, con todo lo que ello conlleva. Tyler es anarquista.

Cuando la exploración del espacio profundo sea algo cotidiano, serán las multinacionales las que lo bauticen todo: la esfera estelar IBM, la galaxia Microsoft, el planeta Starbucks… hay que impedirlo.

¿Cuál es la respuesta de Tyler ante todo ello? La lucha; el activismo; el terrorismo. Como suele ocurrir, no hay una única respuesta, a lo que se suma que el personaje está aprendiendo constantemente, pues como sabemos, a la pregunta ¿quién es Tyler Durden? podríamos contestar un loco y un terrorista, pero también un hombre que se hace Superhombre o aquel que despierta, ¿verdad?

Tyler Durden

Según la definición clásica de anarquismo, él es anarquista. ¿Pero qué quiere conseguir con ello? O mejor dicho, ¿por qué quiere destruir la estructura de la civilización moderna? ¿Qué espera? La respuesta no es sencilla, y está enmarcada en las corrientes anarcoprimitivistas.

Tyler quiere, simplemente, destruir todo rasgo de civilización con lo que ello supone: industrialización, división del trabajo, tecnología, etcétera. Para él, las ventajas de una sociedad industrializada (en el caso de creer que las hay) son mucho menores que los inconvenientes.

En el mundo que imagino se cazarán alces en los bosques húmedos de los cañones que rodearán las ruinas del Rockefeller Center. Se llevarán ropas de cuero que durarán toda la vida. Se trepará por lianas tan gruesas como mi muñeca que envolverán la torre Sears. Y cuando se mire hacia abajo, se verán pequeñas figuras humanas machacando maíz y secando tiras de carne de venado en el asfalto de alguna gigantesca autopista abandonada.

La base de la que surge el anarquismo primitivista es la idea de que la sociedad ha evolucionado a través de la violencia y la estratificación social a partir del cambio entre las sociedades cazadoras-recolectoras y las agrícolas. En su interior, también lleva implícito un retorno al contacto con la naturaleza que todos hemos perdido en mayor o menor medida como individuos, así como a conseguir una vuelta a los orígenes y al modo de vida que ha sido el más óptimo durante miles de años.

Algunas de las figuras más destacadas son (o han sido) John Moore, John Zerzan o Derrock Jensen. Sin embargo, no conozco fuentes fiables que permitan afirmar que la estratificación social está directamente relacionada con el paso a la sociedad agrícola (¿no había líderes o clases en las sociedades nómadas?, ¿por qué?, ¿qué pruebas hay?), e incluso cuando todo ello fuera cierto, el anarcoprimitivismo sufre de un grave presentismo a la vez que obvia las consecuencias de la evolución y la dificultad de volver a un tiempo pasado.

Aun así, acierta de pleno cuando afirma que el modelo actual tampoco es sostenible, y está basado en una configuración neocolonial de Occidente, quien sigue creyendo, en la segunda década del siglo XXI, que está por encima del resto del mundo o que puede mantener estrategias de doscientos años de antigüedad.

Tyler Durden (Brad Pitt) en una de las primeras escenas de la película.

Asimismo, en El club de la lucha se puede ver como la doctrina que Tyler propaga se enseña a través de la violencia y que esta también se enfoca para pelear por los objetivos que la sociedad moderna nos ha robado; quizá mediante la maquiavélica idea de que el fin justifica los medios, quizá por ese componente más primitivo y primario de Tyler (líder, fuerte, ausente de miedo…) que, por otra parte, hace difícil creer que la estratificación social no existía antes del 10.000 a. C.

Tyler Durden es antitodo

La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo.

Mahatma Gandhi

En el artículo antes citado, su autor hablaba sobre tendencias menores del personaje relacionadas también con el anticonsumismo, el anticorporativismo y el neoludismo (oposición a la tecnología moderna). Si bien es cierto que existen patrones que pueden probar eso: es contrario a los ideales de belleza, al trabajo de oficina, a las grandes multinacionales…, un análisis más detallado nos permite ver que Tyler es antitodo. A Tyler, a los dos Tyler, no les gusta el mundo en el que viven. Pero optan por soluciones totalmente opuestas: conformarse frente a luchar, apoyar en silencio frente a proclamar la guerra total y absoluta, no mojarse frente a estar dispuesto a las máximas consecuencias…

Escena final de la película El club de la lucha.

Quizá, si tuviésemos que cerrar esta idea con una triada, diríamos que Tyler Durden es anticonsumista, que no es más que decir que Tyler odia el capitalismo, pues ve en él el germen de todo lo malo que tiene la sociedad moderna. Y sobre todo ve totalmente punible cómo el individuo empieza a llenar su vacío espiritual a través de las posesiones materiales.

Rechazo los puntales básicos de la civilización, especialmente las posesiones materiales. Lo que posees acabará poseyéndote. No sois vuestro trabajo, no sois vuestra cuenta corriente, no sois el coche que tenéis, no sois el contenido de vuestra cartera, no sois vuestros pantalones.

El por qué es simple: esa concepción consumista de la vida no solo no nos deja vivir, sino que nos aleja de aquello verdaderamente importante para cada uno: el amor, el sexo, la justicia, el bien y el mal, la igualdad social…

¿Qué somos? Consumidores: subproductos obsesionados por un estilo de vida. Asesinato, delito, pobreza… son cosas que no me incumben; lo que si me importa son las revistas de famosos, una televisión con 500 canales, el nombre de alguien en mi ropa interior, crecepelos, viagra… sucedáneos.

Tyler Durden… es imaginario. Literal y figuradamente. Pero no lo que dice. Lo que dice es real: la muerte de Dios, el vacío espiritual, la necesidad de consumir, de no envejecer, de no cambiar; trabajar en lo que no queremos, perder el contacto con el mundo natural, con la vida real, con los amigos, con lo que de verdad nos importa o podría importarnos. Quizá la solución no sea el anarquismo, o el anarcoprimitivismo, o el anticonsumismo. Quizá la solución empieza en cada uno de nosotros, y no fuera.

Cierro con una cita de la versión española de la novela (El club de la lucha, El Aleph, 2003):

Si estás leyendo esto, el aviso va dirigido a ti. Cada palabra que leas de esta letra pequeña inútil es un segundo menos de vida para ti. ¿No tienes otras cosas que hacer? ¿Tu vida está tan vacía que no se te ocurre otra forma de pasar estos momentos? ¿o te impresiona tanto la autoridad que concedes crédito y respeto a todos los que dicen ostentarla? ¿lees todo lo que te dicen que leas? ¿Piensas todo lo que te dicen que pienses? ¿Compras todo lo que te dicen que necesistas? Sal de tu casa. Busca a alguien del sexo opuesto. Basta ya de tantas compras y masturbaciones. Deja tu trabajo. Empieza a luchar. Demuestra que estás vivo. Si no reivindicas tu humanidad te convertirás en una estadística. Estás avisado…

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