Una carpeta llena de animaladas

En la carpeta puede leerse: Animaladas, y recoge historias de las que muchos y muchas preferirían no ver, escuchar o saber jamás. Esta carpeta tiene un propósito mucho mayor de lo que a priori pudiera parecer: pretende cambiar el mundo, con palabras; dando forma al pensamiento, buscando otros caminos, fundiendo una conciencia tras otra.

Pegada a ella hay un post-it de color amarillo con el siguiente mensaje: No tienes por qué hacerlo, en homenaje al DON’T TRY de Bukowski. Y en su interior hay ideas; ideas que no gustan, e historias que repugnan y, a veces, caminos a seguir. En el margen superior de la primera hoja, centrado, y en fuente Times New Roman 12 está el título:

De cómo los animales viven y mueren

Las siguientes líneas no son más que una declaración de intenciones; o quizá el breve prólogo de un proyecto que lleva tiempo rondando en mi cabeza.

No tienes por qué hacerlo. No tienes por qué creerte mejor que los demás por comer cerdo, y no perro. O por vestir prendas sintéticas mientras comes una tostada con foie. No se trata de eso; no tiene relación con si eres omnívoro, carnívoro, vegetariano o vegano; no tiene relación con si vistes cuero, o si jamás se te ha pasado por la cabeza. No es cuestión de comercio justo, o neocolonialismo; ni tan siquiera de sentimientos, o espíritu, o alma.

Ninoshka y compañero en Can Capsec (La Garrotxa)

Se trata de saber. Saber que en algunas fábricas de Rumanía despellejan vivos a los patos, que el foie gras es producto de una enfermedad (cirrosis) que se provoca intencionadamente a las ocas; que comes carne criada en cautividad, de vaca, de ternera, de cerdo, que jamás vio la luz del sol, que ha sido sobrehormonada y trágicamente muerta de un modo total y completamente antinatural e inhumano.

Ninoshka en Can Capsec (La Garrotxa)

Durante años he escrito historias; algunas eran mera ficción, otras eran experiencias volcadas en un papel. La víspera del día de Reyes del año 2015 murió Caos. Y el día 8 de ese mismo mes, El Huffington Post, El País y centenares de blogs conocían nuestra historia con aquel perro que encontramos en una carretera tocando la medianoche.

Cuando vi cómo mis palabras habían llegado a más de 1.000.000 de personas, no podía creérmelo. Sabía desde el principio que era un tema delicado; un sentimiento al que había dado forma en palabras, y a través del que muchas personas podían identificarse. No importaba si era Caos, Coco, Nuka, Dana, Piula o cualquier otro perro; Caos se había escapado, pero nos había hecho un último regalo: la universalidad de su historia.

Caos en Can Capsec (La Garrotxa)

Más tarde, quizá me contagié un poco de esa tenacidad que mi perro ofrecía paso tras paso. Reduje mi carga de trabajo, y empecé a escribir. Entonces me planteé: “Quizá no solo es cuestión de hacer o no hacer en lo que respecta al maltrato animal, a nuestro modo de vida y a nuestra forma de consumo; se trata de conocer qué hay detrás de esa granja, de esa fábrica de piel e incluso de esa multinacional de la telefonía.”

Quizá nos han dicho tantas veces que no es posible que hemos terminado por creerlo; yo también lo hice; después vi cómo un perro moribundo volaba. Y ahora no puedo evitar querer cambiar el mundo igual que él lo hizo: lento, muy lento, pero firme.

Burro catalán.

12 thoughts on “Una carpeta llena de animaladas”

  1. Mucha suerte en tu lucha!! Yo también me hallo embarcada en esa empresa que avanza sin prisa pero sin pausa… Quizá nosotros no lleguemos a ver un cambio completo en la sociedad, pero si ésta quiere sobrevivir, no le quedará más remedio que modificar las pautas en las que basa ahora mismo su existencia. Debo agradecer a Caos (yo también tuve un perrito rescatado con ese nombre, pero mi agradecimiento es para tu Caos) el haber conocido tu blog y tus escritos. No te canses de intentar quitar vendas, quien no enseña al que no sabe es un egoísta.

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    1. ¡Hola, Helen! Es evidente que no es cosa de un día, pero si la gente no empieza a tomar conciencia, aunque sea poco a poco, a medio plazo tendremos un grave problema entre manos. De todos modos, creo que el problema es que la idea general es que estamos fuera del círculo natural, o mejor dicho, encima de este.

      Gracias por comentar, y por tus palabras de ánimo antes y ahora de nuevo. 😉

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      1. Aquí un pensamiento de Milán Kundera en boca de uno de sus protagonistas, Teresa: “En el mismo comienzo del Génesis está escrito que Dios creó al hombre para confiarle el dominio sobre los pájaros, los peces y los animales. Claro que el Génesis fue escrito por un hombre y no por un caballo. No hay seguridad alguna de que Dios haya confiado efectivamente al hombre el dominio de otros seres. Más bien parece que el hombre inventó a Dios para convertir en sagrado el dominio sobre la vaca y el caballo, que había usurpado. Sí, el derecho a matar un ciervo o una vaca es lo único en lo que la humanidad coincide fraternalmente, incluso en medio de las guerras más sangrientas.
        Ese derecho nos parece evidente porque somos nosotros los que nos encontramos en la cima de esa jerarquía. Pero bastaría con que entrara en el juego un tercero, por ejemplo un visitante de otro planeta al que Dios le hubiese dicho: «Dominarás a los seres de todas las demás estrellas», y toda la evidencia del Génesis se volvería de pronto problemática. Es posible que el hombre uncido a un carro por un marciano, eventualmente asado a la parrilla por un ser de la Vía Láctea, recuerde entonces la chuleta de ternera que estaba acostumbrado a trocear en su plato y le pida disculpas (¡tarde!) a la vaca.”

        Hace relativamente poco tiempo que soy vegana tras algunos años de vegetariana, puedo asegurar (y aseguro) que jamás en mi vida me he sentido tan bien, tanto física como emocionalmente. Es muy triste todo lo que hay detrás de la industria cárnica, y ya no os cuento la vida que llevan gallinas ponedoras y vacas lecheras. Contribuir al negocio sabiendo lo que esconde es tener un alma muy pobre.

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        1. Kundera es uno de mis autores favoritos y debo decirte que también me estoy planteado decisiones como la que tú comentas (vegetariano, vegano, etc.). No obstante, creo que el problema de fondo no es contribuir, sino no detenerlo. Supongo que en nuestra vida diaria hay tantas cosas que parecen TAN importantes (y muchas de ellas no lo son) que resta por buscar el modo de plantear un cambio real.

          Para mí, el primer paso siempre debe ser concienciar; después toca decidir en sociedad. Aunque tu postura, Helen, me parece no solo inteligente, sino muy valiente, y espero que se normalice en breve, y yo pueda enorgullecerme de ser parte de los que la defienden.

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    1. Me parece Lluís que pensamos muy similar. (Y te acabo de comentar tu publicación y me la acaba de borrar, por cierto.) Comemos mucha más carne de la necesaria, y probablemente también pescado; el principal problema es la actitud global de la gente, lo que sería el mundo, que no hace más que dificultar muy a menudo ese trinomio que relaciona nuestro pensamiento, nuestras acciones y el mundo en sí (colectividad).

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        1. No, no. No me has entendido, Lluis. Que soy gilipollas (me lo digo con cariño) y actualicé la página varias veces, y después hice ‘login’ en Google con el comentario escrito y volví a perderlo. Nada que ver con lo de moderación del último comentario que ya vi que quedaba pendiente.

          ¡No te preocupes! Fallos míos, pero reiterados. x)

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