Cómo hacerse autónomo en España y no morir en el intento (I)

España está hecha un asco. Si no estás de acuerdo, no hace falta que sigas leyendo. No voy a intentar convencerte; si la realidad no lo ha conseguido, yo no tengo suficiente poder de persuasión para hacerlo.

Te expongo los hechos, eso sí. España, al igual que el resto del mundo, tiene cada vez un mayor porcentaje de pobres y un menor porcentaje de clase media. Esto no va a cambiar de hoy para mañana, y tampoco es culpa de un lado o del otro (políticos, ya sabes); hay que asumir que nos vamos hacia una economía de extremos: o serás muy rico (inmensa minoría) o serás muy pobre (inmensa mayoría), pero lo del coche, la segunda residencia y el perro se acabó. Y para los perros igual es mejor incluso, oye, porque más de un desalmado los dejaba de lunes a viernes en la finca al raso.

Risto Mejide anunciaba un domingo cualquiera de 2013 algo que me tocó. Me tocó a mí, y a miles de lectores, porque el tema del desempleo estaba muy fresco y como suele hacer el creativo catalán habló sin tapujos: No busques trabajo, comentó en una columna de opinión de El Periódico.

Emprender o desaparecer

En mayo de ese año me enorgullecí de llevar más de trescientos días de ventaja al consejo. O me enorgullezco ahora, en retrospectiva. Pero sin demasiado pavoneo, puesto que el tiempo que llevo trabajando como autónomo ha sido de todo, menos sencillo y de todo, menos barato. Además, pese a lo que creen la mayoría de mis amigos o conocidos, no estoy montado en el dólar ni voy a estarlo en breve. De eso estoy seguro.

Escribo esto porque hoy, 3 de febrero de 2015 —cuatro años después—, he podido ahorrar (algo), y sobre todo he conseguido imponer mis ideales a mis miedos; he terminado por dejar mi porcentaje de empresa en manos de mi chica y pretendo dedicarme a escribir todo el tiempo que pueda. En otras palabras, durante unos meses no formo parte de la población activa del país, o eso creo, si la asesoría ha cumplido con su palabra.

Paco Català - Paro en España
Viñeta de Paco Català Carrión que denuncia las situaciones de pobreza de muchas familias españolas.

Todo eso te lo cuento porque estoy seguro que estás de acuerdo en que a lo que a trabajo significa, no hay un camino fácil. Pero hace cuatro o cinco años, las razones para darse de alta como autónomo eran simples: no había otra opción. En 2012 o 2013, nadie daba un duro por ti, ni por mí. Nadie contrataba. Y, cuando digo nadie, quiero decir una inmensa minoría.

Hoy, no ha cambiado mucho la cosa. Los cincuentones siguen esperando esa llamada que no llega, los menores de treinta —quizá ya los han cumplido— siguen anhelando ese trabajo que les permita meterse en una hipoteca, y a finales de enero de 2015 nadie ha puesto medios para arreglar la situación en la que nos metieron.

Sí, ellos, aquellos que, de nuevo, saldrán impunes; de eso no me cabe duda. Así que despierta de una puta vez, nadie va a sacarte las castañas del fuego. A ti, no.

Por qué hacerse autónomo en España

No voy a inventar la rueda, así que quédate con lo que decía este señor en aquel momento:

Por eso me atrevo a darte un consejo que no me has pedido: tengas la edad que tengas, no busques trabajo. Buscar no es ni de lejos el verbo adecuado. Porque lo único que te arriesgas es a no encontrar. Y a frustrarte. Y a desesperarte. Y a creerte que es por tu culpa. Y a volverte a hundir.

No utilices el verbo buscar.

Utiliza el verbo crear. Utiliza el verbo reinventar. Utiliza el verbo fabricar. Utiliza el verbo reciclar. Son más difíciles, sí, pero lo mismo ocurre con todo lo que se hace real. Que se complica.

Hoy, nadie va a venir a darte el trabajo de tu vida. En serio. Por muy bueno o buena que seas y por mucho que hayas estudiado. Nadie. Así que tienes dos opciones; si tienes la posibilidad y las ganas, puedes largarte de este país. Yo no lo he hecho, por lo que no me atreveré a decirte lo fácil o difícil que es, pero seguro que muchas de las cosas que creemos tener aquí están sobrevaloradas frente a lo que nos ofrece el mundo entero al salir de nuestra zona de confort. Si no tienes posibilidad ni ganas, puedes emprender. Hacerte autónomo, digo.

La realidad del autónomo™.
La realidad del autónomo™.

Y si emprendes te adelanto que va a ser fantástico. Puedes creer que va a ser duro, que no sabes por dónde empezar, que vas a arruinarte (¿más?), que vas a hipotecar tu tiempo y tus posibilidades luchando por algo incierto. Pero sabes, eso será el siglo XXI, en España, y en el mundo entero. Y no por uno, dos o diez años, quizá por décadas, o por siempre.

¿Cuál es tu alternativa?

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