El modelo de sobriedad de Mujica

El hombre no gobierna hoy las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado lo gobiernan al hombre.

José Mujica (1935)

José “Pepe” Mujica (Danza y Tulbovitz, 2015), ex presidente de Uruguay, sorprendió a toda la asamblea de las Naciones Unidas reunida en Rio de Janeiro con motivo de la búsqueda por una solución real frente a los actuales modelos de consumo y de desarrollo sostenible.

Recuerdo, sin necesidad de volver a visualizar el vídeo, que inició su discurso de una forma frontalmente opuesta a muchos de los ponentes que le precedieron, y ensombreció con su experimentada oratoria a los que le sucedieron.

¿Qué pasaría si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que los alemanes? ¿Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar? ¿Es posible hablar de solidaridad y que estamos todos juntos en una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?

A continuación, me dispongo a parafrasear algunas de sus primeras frases, que se clavaron en mi pecho como picas de verdad al rojo —siento la pomposidad aquí—, y dejaron una huella que todavía permanece hoy, tres años después, cuando escribo estas líneas.

¿Qué pasaría si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que los alemanes? ¿Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar? ¿Es posible hablar de solidaridad y que estamos todos juntos en una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?, decía mediante una concadenada y astuta pregunta retórica. El mundo no tiene recursos para hacer que siete u ocho mil millones de personas vivan con la opulencia de Occidente y algunas partes de Asia, África y Latinoamérica.

El político, en un lenguaje tan propio como acertado, cuyo uso reiteró un año después en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, veía (ve) en los modelos de consumo la mayor lacra de la historia de la humanidad. Su aportación, a menudo tildada tanto de franca y veraz como de débil e ingenua ante los poderes fácticos (y, en especial, ante los sectores financieros), advertía en el modelo de vida occidental y en las formas de consumo un problema de ámbito global.

En su pensamiento, Mujica, observa el problema en un sentido inverso al habitual. No son los sectores financieros aquellos que potencian las formas de hiperconsumismo, capitalismo e incluso, en muchos casos, neoliberalismo, sino nuestras formas de vida y consumo las que, favorecidas por ese sistema, las legitiman y fortalecen.

José Mujica y Juan Carlos I
Mujica le dijo a Juan Carlos I: “Tuviste la desgracia de ser rey, te pusieron arriba de un florero.” Al ex monarca español, siempre bajo opinión personal, se le vio incómodo, fuera de lugar ante la casa de un hombre que vive con poco más de lo que tiene un campesino. [Vídeo]

En cualquier caso, si lo contextualizamos mediante terminología de procesamiento de información, no se trataría de estrategias top-down (de arriba hacia abajo), sino bottom-up (de la base hacia arriba). En otras palabras, no es el sistema el que nos impone; somos nosotros quienes permitimos que este nos engulla.

Sintetizando el discurso, podríamos decir que Gillete —por escoger una marca que yo mismo utilizo— no podría aplicar muchas de sus políticas globales, si en lugar de comprar maquinillas de afeitar cada mes, cambiásemos nuestra cuchilla o nuestra navaja de afeitar una vez por vida. Este caso, extremo, podría extrapolarse a cualquier producto de consumo, incluso dentro de una política económica capitalista. Aquí encontramos la gran diferencia entre el actual liberalismo radical (donde las marcas empiezan a ser más fuertes que los estados) y el liberalismo social que se aplicó durante las décadas previas a la crisis del 73.

Aun así, el alegato de Mujica se relaciona fundamentalmente con una cultura de la sostenibilidad y una filosofía de vida. El antiguo guerrillero uruguayo comprende el funcionamiento de los sistemas de consumo, y la necesidad de aumentar, constantemente, su velocidad. Dicho de otro modo, de cultivar más tomates, matar más vacas o construir más coches, lámparas o televisores de plasma.

Mujica y Topolansky
José Mujica abrazando a su pareja, Lucía Topolansky.

Frente a ello, propone una cultura de la felicidad. El plus del sistema capitalista, afirma, no ofrece la felicidad; venimos a la vida buscando esa felicidad, y el estancamiento en la economía no afecta a nuestra felicidad por sí misma. En cambio, el apoyo a ese sistema sí lo hace; apoyar a este sistema nos roba la vida y el tiempo.

Recojo aquí dos fragmentos de la primera conferencia:

Porque no venimos al planeta para desarrollarnos en términos generales. Venimos a la vida intentando ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida. Y esto es elemental, pero si la vida se me va a escapar trabajando y trabajando para consumir un plus, y la sociedad de consumo es el motor, porque en definitiva si se paraliza el consumo o si se detiene, se detiene la economía, y si se detiene la economía es el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros.

Nuestro modo de vida, además, está directamente relacionado con el mercado. Y por ello aparecen conceptos como obsolescencia programada, porque el problema es el mercado, porque tenemos […] trabajar y que tenemos que tener una civilización de use y tire, y estamos en un círculo vicioso, según sus propias palabras (Mujica, 2013).

Es imposible extrapolar estas formas de consumo a nivel mundial, porque no habrá mundo entonces. Pero si nosotros no vamos a cambiar nuestras formas de vivir, los chinos, los hindúes, los congoleños y los africanos, los asiáticos e incluso los ciudadanos de ciertas zonas de Europa y Latinoamérica que todavía no han podido, van a querer copiar y alcanzar esas formas de consumo.

¿Cómo podemos negar a esa gente como China y la India que, en breve, van a tener poder económico y control de los mercados el consumo masivo de carne, el uso masivo de coches y el abuso masivo del medio ambiente? Nosotros empezamos a girar la rueda, y nosotros tenemos la obligación moral de dar ejemplo. Hoy, mañana o cuanto antes.

Y esto es lo que él llamó la sobriedad deseada (Mujica, 2012), y esa sobriedad tiene que estar en los parlamentos, en los salones de diputados y en la vida pública y política de nuestra sociedad.

¡Estos son problemas de carácter político! Que nos están diciendo la necesidad de empezar a luchar por otra cultura. No se trata de plantearnos volver al hombre de las cavernas, ni tener un monumento del atraso. Es que no podemos continuar gobernados indefinidamente por el mercado, sino que tenemos que gobernar al mercado.


Lista de referencias bibliográficas:

  • Danza, A. y Tulbovitz, E. (2015). Una oveja negra al poder. Confesiones e intimidades de Pepe Mujica. Editorial Sudamericana.
  • Mujica, J. [Privaler]. (2012, 25 de julio). Intervención del Presidente de Uruguay José Mujica – Cumbre Rio+20 (2012) (HD) (1080p) [YouTube]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=QxE0ntnt7-0
  • Mujica, J. [Roberto Nada]. (2013, 24 de septiembre). Jose ‘Pepe” Mujica, Discurso Completo, ONU 2013 [YouTube]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=OLef1zl7k4Q

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